Aprender a Ser

APRENDER A SER/ÉTICA E INTEGRIDAD

La dimensión espiritual se refiere a aquellos aspectos de la vida humana relacionados con experiencias que trascienden los fenómenos sensoriales. Este aspecto espiritual de la vida puede considerarse como elemento que aglutina los aspectos físico, psicológico y social de la persona; relaciona al individuo con el mundo, le da un significado y sentido a la existencia y establece un puente común entre las personas. Un sabio proverbio chino dice que “nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu”.

El camino de la espiritualidad es un descubrimiento del propio yo. Un deseo de encontrarle sentido a la vida y vivirla en profundidad. Aunque la espiritualidad se relaciona frecuentemente con la religión, puede darse perfectamente en el descreído y no darse en el creyente. La espiritualidad no es exclusiva de nadie y no puede ser parcelada. En su sentido verdadero, se halla al margen de las ideologías, sean éstas religiosas o materialistas. Se mueve en la dimensión de las vivencias y no de las creencias ideológicas.

ACTITUDES QUE FOMENTAN LA ESPIRITUALIDAD

Crear confianza con el hijo

El amor y la confianza constituyen los dos elementos fundamentales para la relación entre los padres y los hijos. El niño necesita sentirse lo suficientemente seguro para poder explorar, puesto que la exploración en la niñez se constituye en un elemento fundante de su espiritualidad en el sentido de que cuando los niños empiezan, por ejemplo, a apreciar la naturaleza, surgen entonces las preguntas sobre quien hizo la luz del sol, por qué llueve, etcétera, escalones importantes en la formación de la dimensión espiritual.

La confianza se relaciona con la fe religiosa, pues la fe es fundamentalmente una confianza en lo que no se puede ver pero se puede creer. De hecho, la confianza es la base sólida sobre la cual la persona se sostiene espiritualmente y la que le permite afrontar con entereza las dificultades y frustraciones normales en el discurrir de la existencia humana.

Cultivar la libertad

La libertad debe ser cualidad característica de un hogar espiritual y debe garantizarle al niño, libre de inhibiciones, expresar ideas, hacer preguntas y manifestar dudas acerca de cuestiones espirituales.  El reto grande está en tratar de no reprimir al hijo, pero tampoco permitirle que vague sin ninguna orientación, cultivando un espíritu de libertad que combine la orientación con la tolerancia, en una relación caracterizada por el diálogo y el respeto mutuo.

Demostrar interés en la vida del hijo

Para poder crear un clima espiritual en la vida del hijo es necesario invertir tiempo y cariño. Recuérdese con Tagore que “quien ha perdido el niño que hay en sí mismo, es incapaz de educar a los niños de los hombres”. La significación, entendida como el hecho de sentirse el niño importante para sus padres y las personas que lo rodean, se constituye en un elemento fundamental en su desarrollo como persona, incluyendo en ella la dimensión espiritual.

CUANDO INICIAR LA FORMACION ESPIRITUAL

Nunca es demasiado temprano para comenzar con la educación espiritual del niño, ni siquiera el momento en que respira por primera vez. En algunas culturas aborígenes hay rituales muy tempranos, al igual que en el Islam y otras religiones, que marcan tempranamente el comienzo de la vida espiritual del niño. Es importante tener en cuenta, como lo afirma Dorothy Briggs, que “desde los primeros momentos los niños son sensibles a su entorno, saben si se les levanta con ternura o con los brazos tensos y mucho antes de aprender el lenguaje saben si las voces o las miradas son amistosas o amables, bruscas o indiferentes”.

Si te preguntas como puedes cultivar la espiritualidad en tu vida, te invitamos a que leas y reflexiones sobre lo siguiente:

  • Alimenta tu Fe en Dios
  • Despójate de tu ego, reconoce que hay un ser superior que te ama y te guía.
  • Busca siempre el bien personal y el de los demás.
  • Obséquiate momentos de meditación y de autoconocimiento, estos te ayudarán a crecer enormemente.
  • Se coherente entre lo que piensas y lo que haces.
  • Jamás pierdas la sensibilidad hacia el otro, así sea una persona que acaba de pasar por tu lado y no conoces.
  • Vive la espiritualidad en la cotidianidad…no tienes que buscarla lejos de ti, ella siempre está contigo.
  • Autoevalúate para saber en qué debes fortalecerte.
  • Orienta siempre tus acciones en beneficio de ti mismo y de los demás.
  • Sigue los mandamientos y la palabra de Dios.
  • Propicia espacios de reflexión y de acercamiento a Dios.
  • Fomenta la fe y la sana convivencia.
  • Otorga valor a quienes nos rodean.
  • Dejando de lado las preocupaciones y las angustias.
  • Buscando soluciones para superar los problemas.